Baterías para Niños

Cada día encontramos nuevas baterías para niños e incluso con la innovación se abaratan día a día, siendo cada vez más asequible la compra de una batería para que los más pequeños puedan investigar y divertirse haciendo música.

Disponemos de modelos específicos para que los niños puedan tocar y desarrollar su técnica con un instrumento de su tamaño.

Las baterias eléctricas tienen una geometría que permite subir y bajar cada pad de forma altamente configurable, lo que nos permite adaptar el hardware a diferentes alturas. Suelen ser una opción muy interesantes para los más pequeños que empiezan a interesarse y que pretenden ser baterístas, ya que podemos instalarlas en su habitación y que estudien en un entorno controlado.

Las baterías acúsitcas para niños, también son muy variadas. Son de un tamaño más pequeño para que se sientan más cómodos a la hora de tocar.

Las mejores baterías infantiles

A continuación exponemos un listado de las baterías para los más pequeños, más baratas:

Es importante tener en cuenta que la batería que adquiramos para nuestros hijos sea para mucho tiempo y las baterías electrónicas son la mejor opción en este aspecto, ya que los herrajes se pueden adaptar para distintas alturas. Esto permite que los niños vayan creciendo y vayan ajustando los pads a su disposición precisa.

Al generar poco volúmen, protegemos los oídos y siempre tenemos la opción de conectar unos auriculares (los cuales podemos ajustar su volúmen) o bien unos monitores específicos para baterías electrónicas.

Los pedales de Hi Hat son muy suaves, lo que ayuda a los niños a no tener que ejercer demasiada presión al pisar el pedal ni al levantarlo. En cuanto al pad de bombo, podemos ajustarlo en sensibilidad y así con un tacto más débil encontraremos una respuesta muy potente.

¿Por qué es bueno que los niños toque la batería?

Cualquier instrumento facilita las capacidades cognitivas, refuerza la memoria y genera una disciplina.

Además, los niños pueden tomar la labor de tocar un instrumento como una diversión y una satisfacción. Esto genera un aumento de la creatividad y de la productividad y si se hace desde pequeño, se desarrollan habilidades sorprendentes que no serían posibles sin estudiar música.